| • Rupert Sheldrake.
Campo mórfico y resonancia mórfica •
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Rupert Sheldrake
y Jacobo Grinberg representan, entre otros, la punta
de lanza que expande conciencias en
el devenir de nuestra inherente espiritualidad y su
eterna manifestación de
expansión-contracción. Humanos antes que
científicos desvanecen delante de ellos la ignorancia
en la que nos hemos mantenido a pesar del vacío
creado por la Religión Científica de nuestros
días que continúa erre que erre, error
tras error monopolizando el saber y entender de una
Humanidad sometida y esclava en aras del progreso y
del desarrollo de una ciencia sin conciencia sobre la
verdadera esencia del llamado planeta Tierra.
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El biólogo Sheldrake lanzó
una propuesta a quién lo quiera escuchar reflejada
en su libro “Siete experimentos que pueden cambiar
el mundo” en el que incita a los curiosos a
llevar a cabo una serie de experimentos e investigar las fuerzas,
campos que influyen sobre nosotros y sobre la Naturaleza cuando
llevamos a cabo experimentos en cualesquiera de las disciplinas
del saber humano, acuñando nuevos términos y
conceptos como campo mórfico, resonancia
mórfica, que han dado nueva luz y perspectiva
a la Biología, Psicología, Sociología
etc.
El campo mórfico
pretende definir la existencia de un patrón
o estructura energética que sería la que organiza
la vida de los miembros de todas y cada una de las especies
existentes y que se encargaría de “informar”
a las células sobre cómo deben disponerse para
formar al individuo de cada especie, determinando de manera
sutil los movimientos, tendencias y comportamientos de todos
los ejemplares de la misma.
El campo mórfico
nos se encontraría en los genes, sino que se “ubicaría”
en el exterior de cada individuo concreto. Sería el
depositario de la información esencial que
permite que la vida se desarrolle. Según Sheldrake,
en los campos mórficos residiría buena parte
de lo que actualmente llamamos instinto ( que suele ubicarse,
sin prueba alguna, en algún rincón del cerebro).
También sería la fuente u origen de los sentimientos
religiosos o místicos. En suma, el campo mórfico
no pertenecería al mundo físico, sino que sería
inmaterial y constituiría una especie de memoria
colectiva.
Y la resonancia mórfica?
Sería una vía mediante la cual el conocimiento
se transmite instantáneamente entre los miembros de
una especie y ello independientemente del espacio y del tiempo.
La respuesta- reacción de los
científicos reduccionistas fue brutal y directa como
es de esperar cuando una bocanada fresca de conocimiento nuevo
se hace sentir bajo las anquilosadas posaderas de los gerifaltes
y voceros de una gerontocracia que yace muy cómoda
y quiere impedir con todas sus fuerzas que sus viejos paradigmas
sean mínimamente modificados.
Sheldrake con sus
trabajos está queriendo decirnos que no existen
leyes inmutables, solo existen hábitos y las
llamadas constantes no serían mas que el reflejo temporal
de unos hábitos muy asentados pero que se pueden ver
modificados. En otros términos Sheldrake nos quiere
decir que en la Naturaleza hay complejísimos sistemas
en los que el todo y las partes están en continúa
relación buscando el equilibrio. Por eso, cuando
creemos que hemos encontrado una constante, en realidad se
trata de la manifestación de un momento de estabilidad.
Estudiosos y agudos observadores como
nuestros científicos se han sumergido previamente,
décadas, en las enseñanzas mas antiguas de Oriente
de la que extrajeron la importancia que representaba para
la consecución de sus objetivos la compresión
y conocimiento de la antes mencionada Geometría
Sagrada, considerada ésta como la estructura
morfogénica que se encuentra tras la propia
realidad y constituye el soporte de las matemáticas.
La mayoría de los físicos
y los matemáticos creen que los números constituyen
el primer lenguaje de la realidad, pero de hecho es la Forma
la que genera todas las leyes de la física.
El lenguaje extraído de
las antiquísimas enseñanzas depositadas en los
anaqueles de monasterios tibetanos ha servido de gran inspiración
a nuestros modernos buceadores de la Realidad Perenne con
el apoyo logístico que representa el estado actual
de la Informática terrestre en la transformación
virtual de los conceptos filosóficos en los que se
vió convertido el Conocimiento-Experiencia, en el que
vivieron milenarias y olvidadas civilizaciones, con el advenimiento
de la Era de la Razón y sus legiones de especuladores
sobre la Vida no vivida.
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