| • F. Albert
Popp. Biofotones y comunicación celular •
Gracias a los esfuerzos de un equipo
de investigadores liderado por el biofísico alemán
Fritz Albert Popp los médicos tenemos
una imagen más amplia y profunda en el acontecer de
los sistemas biológicos y auparnos a la era de los
denominados por Popp, biofotones y su papel
en la comunicación celular.
Popp logró demostrar este hecho y continuar su trabajo,
a pesar de la reacción frontal de los físicos
que veían peligrar sus ya fosilizadas teorías
e intentaron, en un comienzo, defenestrarlo para que todo
siguiera como antes de su descubrimiento. A continuación
una breve exposición de los trabajos de Popp y sus
colaboradores, pocos años antes de su confirmación
científica, plasmados en el Symposium
de Bio-Información Electromagnética celebrado
en Marburg ( sep. 5 1977) y su recopilación editada
por Fritz Albert Popp, Günter Becker, Hebert L. König,
Walter Peschka ( Urban & Schwarzenberg, München –
Wien – Baltimore, 1979)
Helmut A. Fischer, contribuyó
para establecer la hipótesis de Popp con un detallado
trabajo sobre las estructuras intracelulares y la morfología
celular probablemente involucradas en la comunicación
fotónica.
Los tipos básicos de todos los
sistemas celulares conocidos como receptores de luz son cilios
y evaginaciones de la membrana celular consideradas como microvellosidades
que reciben diferentes denominaciones. Cuando los filamentos
tienen una longitud considerable respecto al tamaño
de la célula se denominan flagelos, mientras que en
otras situaciones son cortos y abundantes se les llama cilios
o epitelium ciliado. Las anteriores estructuras contienen
fibrillas que morfológicamente están estrechamente
relacionadas a los microtúbulos, organelo
celular, elemento ampliamente distribuido en el citoplasma.
Parecen vacíos en las fotografías de microscopía
electrónica. Sus paredes consisten en trece
filamentos dispuestos longitudinalmente. En la mitosis,
grupos de microtúbulos son los elementos constituyentes
del huso mitósico. También están presentes
en estructuras altamente especializadas, dispuestas a lo largo
del axón de las neuritas y muy a menudo situadas cerca
del centro de la célula donde están estrechamente
conectadas a los centríolos. En microscopía
electrónica los centríolos
aparecen siempre como cilindros huecos de
300 a 500 micras y un grosor de 150. Sus paredes constan de
nueve fibrillas o túbulos huecos,
dispuestos en haces equidistantes de tres túbulos
, abiertos por un extremo y cerrados por el otro. Los cilindros
están llenos de plasma de baja densidad. También
la multiplicidad de formas de los así
llamados filamentos podía estar relacionado a la comunicación
fotónica junto al centríolo, con su
forma tubular y la obturación en un extremo, que nos
recuerda a un telescopio de reflexión. Las otras estructuras
tubular y filiforme pueden ser traducidas como elementos conductores
huecos o comparados con la fibra de vidrio óptica.
También con los haces de fibras o túbulos uno
podría esperar que el intersticio
entre las fibrillas posee la propiedad de conducir impulsos
ópticos.
El hecho de que las distancias entre
las células adyacentes son normalmente las mismas,
indica la presencia de fuerzas de cohesión allí
donde haya contacto entre células. Y ahondando, hay
diferenciaciones especialmente locales de las membranas celulares,
las uniones celulares, que se cree tienen fuerza adherente.
Sin embargo se plantea que las uniones o juntas celulares
no necesariamente están para servir de superficie adhesiva
sino que también posee una función en la comunicación
intercelular. Es especialmente llamativa un tipo de unión
celular conocida como desmosoma o mácula
adherens. Los desmosomas son áreas de contacto simétricas
entre células a las cuales convergen los haces de filamentos
o túbulos. Si damos por supuesto que las estructuras
anteriormente descritas tienen la propiedad de transmitir
fotones, los desmosomas podrían ser acoplamientos ópticos
intercelulares a través de los cuales las señales
fotónicas pueden ser transmitidas bidireccionalmente.
El lenguaje de la física llevado
hasta sus estructuras organizadas más microscópicas
u organelos celulares nos permite situar
en él a la procaína como tal elemento modulador,
regulador, sintonizador
de la comunicación biofotónica y armonizar semejante
universo tan complejo de circuitos de resonancia como sólo
lo pueden hacer las centrales nucleares celulares y la gigantesca
memoria que conlleva en el macro y micro acontecer de la Vida.
A.D.N.- Fuente de Radiación
F.A. Popp junto a su colaborador
M. Rattemeyer del departamento de Biología Celular
de la Universidad de Kaiserlautern, Alemania, presentaron
en 1981 los resultados de las investigaciones llevadas
a cabo en el campo de la emisión fotónica
en biología sobre la demostración de que
el A.D.N. es una fuente, sino la principal,
de la radiación celular ultra-débil.
Estas moléculas gigantes
a las que se puede considerar como portadoras de información
de las más alta calidad poseen una estructura
en doble espiral, que a su vez se enroscan sobre ellas
mismas en otras hélices constituyendo a su vez
otras estructuras (hiper-estructuras) construidas sobre
las primeras (super-hélices, hiper-hélices,
hiper-hélices de hiper-hélices)
Estas estructuras se encuentran
en cada núcleo celular ocupando un volumen aproximado
de 10¯?cm³ Una molécula de ADN humana
al estirarla tendría una longitud total de aproximadamente
dos metros. Dando por sentado que el ser humano posee
alrededor de diez billones (10¹³ ) de células,
la longitud total de las moléculas de ADN colocados
uno al lado del otro tendrían alrededor de 10
billones de metros (10 mil millones de kilómetros)
lo que correspondería poco más o menos
al diámetro de nuestro sistema planetario. |
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El ADN apelotonado en los núcleos
celulares, en paquetes de moléculas, está bien
protegido y sólo es atacado por pocas moléculas
capaces de invadir las células. Entre estas sustancias
se encuentra el bromuro de etidium. Se trata de un colorante
rojo químicamente inerte ( por lo tanto no reactivo
) que se introduce en el núcleo celular y se intercala
espontáneamente entre los pares de bases del ADN.
“Ya en 1978 habíamos establecido
que la adicción de bromuro de etidium ( o bromuro de
homidium = bromuro de 2,7 diamino – 10 etil- 9 –
phenil – phenanthridinium) a cultivos celulares modificaban
significativamente su emisión fotónica”
afirma F.A. Popp.
Gracias a los últimos trabajos
del laureado premio nobel F.H. CRICK ( que junto a J.D.WATSON
descubrieron la estructura helicoidal del ADN) se ha comprobado
que por interposición del bromuro de etidium en el
ADN, las superestructuras enrolladas en espiral formadas sobre
la primera estructura helicoidal perdía su estructura
de espiral. A continuación de una total desaparición
de las hiper estructuras seguía una penetración
posterior de bromuro de etidio entre los pares de bases. No
se trataba de una escisión total sino por el contrario
de un enrollamiento, pero en esta ocasión con un sentido
de torsión opuesto a la de la hiperestructura en espiral.
RATTEMEYER planteó lo siguiente:
si el ADN funciona como acumulador de luz ( caida de temperatura
de fotones), entonces así como este acumulador se abre
y se cierra, por lo tanto la luz debe ser emitida en cantidades
iguales (quantos de luz)
Los resultados obtenidos por V.P.KAZNACHEJEV
y L.P. MICHAILOWA demostraron una comunicación fotónica
a nivel de los genes, interpretándose como un acoplamiento
de luz entre ADN y ADN ( intermolecular)
Las propiedades ópticas del
ADN no se revelan previamente. Sólo los pares de bases
determinan la amplitud de espectro de absorción y de
emisión luminosa de los diferentes ADN. Los grupos
de azúcares y de fosfatos se absorben de forma nítida
y principalmente en el rango ultravioleta. No se percibe ninguna
excitación electrónica destacable en el espectro
de absorción entre 800 y 400 nanómetros. De
400 a 100 nm surgen las mismas bandas espectrales que le son
propias a las bases de pares aisladas ( Adenina, Guanina,
Citosina, Timina ). Cuando se irradia el ADN con un haz de
luz monocromática en el que la longitud de onda puede
ser seleccionada de forma continua entre 400 y 200 nm se advierte
de forma inmediata una máxima absorción netamente
marcada entre 280 y 260 nm y luego otras entre 250 y 200 nm.
Los dos sistemas de bandas provienen de las primeras y segundas
órbitas electrónicas excitadas por moléculas
de adenina, timina, guanina, citosina.
Luego de cada absorción fotónica
se producen igualmente las transiciones electrónicas
entre las órbitas excitadas. Se constata que las frecuencias
emitidas no son iguales que las frecuencias absorbidas.
Los trabajos del físico teórico
K.H. Li han contribuido para considerar a las radiaciones
del ADN como el comportamiento que presenta un laser de la
más alta calidad.
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