Anestésicos locales apropiados para inyección
El
clorhidrato de bupivacaína (Marcaína)
es un anestésico local del tipo amida; su estructura
es idéntica a la de la mepivacaína, excepto
que un grupo butilo reemplaza al sustituyente metilo en el
aminonitrógeno. Es un agente potente capaz de producir
analgesia prolongada. Su acción tiene una duración
media mayor que la tetracaína, pero la toxicidad de
ambos compuestos es similar. El clorhidrato de bupivacaína
se vende en soluciones para inyección con epinefrina
o sin ella.
El clorhidrato de cloroprocaina es un derivado
halogenado de la procaína, cuyas propiedades farmacológicas
comparte casi por completo. Su potencia anestésica
es por lo menos el doble de la procaína y su toxicidad
es menor debido a su metabolismo más rápido.
Recientemente se ha presentado la cuestión sobre la
posibilidad de toxicidad neurológica por el uso de
cloroprocaína.
El clorhidrato de dibucaína (cincocaína,
nupercaína) es un derivado de la quinolina. Es uno
de los anestésicos locales de uso común más
potentes, tóxicos y de acción más duradera.
Es 15 veces mas potente y tóxico que la procaína
y su acción anestésica dura más o menos
el triple. El clorhidrato de dibucaína se utiliza poco
en inyección.
El clorhidrato de etidocaína (Duranest)
es un derivado de la lidocaína de acción prolongada.
El tiempo necesario para inducir anestesia con la etidocaína
es similar al de la lidocaína, pero su acción
analgésica dura el doble o triple del tiempo. No se
utiliza para anestesia raquídea pero es útil
para la epidural y toda clase de anestesia regional y por
infiltración.
El clorhidrato de mepivacaína (carbocaína)
es un anestésico local de tipo amida. Sus propiedades
farmacológicas son bastante semejantes a las de la
licocaína, a la que se asemeja químicamente.
Su acción tiene una iniciación más rápida
y es algo mas prolongada que la de la lidocaína. Se
ha empleado para todas clases de anestesia por infiltración
y bloqueo nervioso regional así como para la anestesia
espinal.
El clorhidrato de prilocaína (citanest)
es un anestésico local de tipo amida. Sus propiedades
farmacológicas se parecen a las de la lidocaína.
La iniciación y duración de su acción
son mas largas que las de ésta última. Puede
producir somnolencia. Un efecto secundario tóxico exclusivo
es la metahemoglobinemia y su uso está restringido
por esta razón. Se ha aplicado para toda clase de anestesia
por infiltración y bloqueo nervioso regional y anestesia
espinal.
El clorhidrato de tetracaína (pantocaína)
es un derivado del ácido paraaminobenzoico. Es unas
10 veces más tóxico y activo que la procaína
en inyección intravenosa. Para la anestesia ectópica
del ojo se usa una solución o un ungüento al 0,5%.
Para las membranas de la nariz y de la garganta, una solución
al 2%. Para la anestesia espinal, una dosis total de 5 a 20
mgr. es suficiente. La tetracaína se ha empleado bastante
para la anestesia caudal continua, pero la iniciación
de su acción en este sitio es muy lenta. Los efectos
son mas duraderos que los de la procaína.
 |
Anestésicos locales de uso exclusivo en oftalmología
Aunque algunos de los agentes citados hasta ahora pueden
usarse en los ojos, los siguientes anestésicos locales
se limitan en gran parte a la producción de anestesia
corneal. Su principal ventaja con respecto a su prototipo,
la cocaína, es que producen poca o ninguna midriasis
ni lesiones de la córnea.
El
clorhidrato de benoxinato es un ester del ácido
benzoico relacionado con la procaína. Una sola instilación
de una o dos gotas de solución al 0,4% produce en 60
segundos un grado de anestesia suficiente para permitir la
tonometría de Schiötz.
El clorhidrato de proparacaína (alcaína,
oftaína) es un éster de benzoato, pero químicamente
diferente a la procaína, el benoxinato y la tetracaína.
Esta diferencia de estructura química puede explicar
la falta de sensibilización cruzada entre la proparacaína
y otros anestésicos locales. Es aproximadamente tan
potente como la tetracaína. A diferencia de algunos
anestésicos tópicos, el clorhidrato de proparacaína
produce poca irritación inicial o ninguna.
 |
Anestésicos locales para anestesiar membranas
mucosas y piel
Algunos anestésicos son demasiado irritantes
o demasiado ineficaces para aplicarlos al ojo, pero son útiles
como anestésicos tópicos en la piel y en las
mucosas. Estos preparados son eficaces para el alivio sintomático
del prurito anal y genital, el envenenamiento con hiedra y
muchas otras dermatosis agudas y crónicas.
El
sulfato de ciclometicaína (surfacaína)
actúa sobre la piel dañada o enferma y sobre
la mucosa del recto y del aparato genitourinario, pero es
relativamente ineficaz en las mucosas de la boca, nariz, los
bronquios y los ojos.
El
clorhidrato de diclonina (dyclone) tiene una acción
de iniciación rápida y un efecto de duración
comparable al de la procaína. Se absorbe por piel y
mucosas. El compuesto se usa en solución al 0,5 a 1%
para anestesia tópica en O.R.L. y para anestesia anogenita.
El
clorhidrato de hexicaína (cyclaína)
se utilizó para anestesia por infiltración,
espinal, tópica y por bloqueo nervioso. Tiene una potencia
aproximadamente el doble al de la procaína.
El
clorhidrato de pramoxina (tronothane) es un anestésico
superficial que no pertenece al tipo éster de benzoato.
Su estructura química peculiar minimiza probablemente
el peligro de reacciones de sensibilidad cruzada en pacientes
alérgicos a otros anestésicos locales. La pramoxina
produce anestesia superficial satisfactoria y se tolera razonablemente
bien en piel y mucosas. Es demasiado irritante para uso en
ojos o en nariz.
 |
Anestésicos
poco solubles
Algunos anestésicos locales son
pocos solubles en agua y por consiguiente se absorben demasiado
lentamente para ser tóxicos. Pueden aplicarse directamente
a heridas y superficies ulceradas donde permanecen localizados
por mucho tiempo, lo que explica su sostenida acción
anestésica. Químicamente son ésteres
del ácido paraaminobenzoico que carecen del grupo amino
terciario o secundario terminal que poseen los anestésicos
locales mencionados. Los miembros más importantes de
la serie son: benzocaína
(aminobenzoato de etiolo.
Anesthesin) Y el butambenpicrato
(aminobenzoato de butilo.)
Butesin Picrato. La benzocaína tiene una estructura
química idéntica a la procaína, excepto
que le falta el grupo dietilamino terminal. Pueden aplicarse
en polvo diluido o no con talco estéril. Son solubles
en aceite y pueden incorporarse a soluciones oleosas, ungüentos
y supositorios.
Algunas sales del grupo amino terciario de los anestésicos
locales son muy insolubles. Por Ej. El yodhidrato de tetracaína
puede producir anestesia de 45 horas de duración si
se espolvorea en una herida quirúrgica (Cherney, 1963)
 |
Tetrodotoxina
y saxitoxina. Estas toxinas son dos de los venenos
conocidos más potentes y su dosis letal mínima
en el ratón, para ambos, de unos 8 microgramos por
kilo. Ambas toxinas son responsables de brotes de envenenamiento
fatales en el ser humano.La tetrodotoxina se encuentra en
las gónadas y otros tejidos de algunos peces del orden
Tedraodontiformes (al que pertenecen el pez japonés
fugu) También en
la piel de algunos renacuajos de la familia Salamandridae
y de la rana costarricense Atelopus.
La saxitoxina y posiblemente otras toxinas afines son elaboradas
por los dinoflagelados. Gonyaulax
catenella y Gonyaulax tamerensis y se conservan en
los tejidos de los cangrejos y otros crustáceos que
se alimentan de estos microorganismos. En condiciones apropiadas
de temperatura y luz el Gonyaulax puede multiplicarse tan
rápidamente que colorea el océano de donde proviene
el término marea roja.
Los crustáceos que se alimentan de Gonyaulax en ese
momento se hacen sumamente tóxicos para el hombre y
son responsables de los brotes periódicos de envenenamiento
paralítico por crustáceos. (Kao,
1972, Ritchie, 1980)
Aunque algunas toxinas son químicamente diferentes
entre sí su mecanismo de acción parece ser idéntico.
Ambas toxinas en concentraciones nanomolares, bloquean específicamente
los canales de sodio en las membranas de las células
excitables. En consecuencia, las corrientes de sodio se inhiben
y el potencial de acción se bloquea. El bloqueo de
los nervios vasomotores, junto con una relajación del
músculo liso vascular, parecen ser responsables de
la hipotensión característica del envenenamiento
con tetrodotoxina.
Ambas toxinas producen la muerte por parálisis de los
músculos respiratorios. El tratamiento
de casos severos de envenenamiento requiere, pues, ventilación
artificial. El lavaje gástrico inicial y la terapia
de apoyo de la presión arterial, también están
indicados. Si el paciente sobrevive al envenenamiento paralítico
con crustáceos durante 24 horas, el pronóstico
es bueno.
Además de las consideraciones toxicológicas,
hay dos razones más para el interés actual en
estas toxinas. Primero, como las mismas son mucho más
especificas y potentes que los anestésicos locales
descritos antes, pueden servir de prototipos para nuevas clases
químicas de anestésicos locales. En realidad,
en experimentos con animales una combinación de saxitoxina
y un anestésico local produce un bloqueo nervioso mas
duradero que cada agente por si solo (Adams y col, 1976).
Segundo, son importantes en el análisis de base molecular
del potencial de acción. Los experimentos con toxinas
marcadas radiactivas se han usado para determinar la densidad
de los canales de sodio en diversos nervios.

|