Otros anestésicos locales sintéticos

El número de anestésicos locales sintéticos es tan grande que no podemos mencionar a todos Por eso nos limitaremos principalmente a los que son oficiales en USP.
Algunos anestésicos locales sintéticos son demasiado tóxicos para inyectarlos. Su uso se limita a la aplicación tópica en los ojos, las membranas mucosas y la piel. Muchos anestésicos locales, en cambio, son apropiados para producir bloqueo nervioso por infiltración o inyección; algunos de ellos también son útiles para su aplicación tópica.

Más información: Anestésicos Locales

Farmacología General de los Anestésicos Locales
Cocaína
Lidocaína
Procaína
Otros Anestésicos Locales sintéticos
Usos clínicos de los Anestésicos Locales
Procaína Intravenosa
Anestesia Regional
Raquianestesia
Anestesia Epidural
Anestesia Caudal
Clorhidrato de Procaína
Complicaciones de la Anestesia Epidural
Bibliografía

 

Anestésicos locales apropiados para inyección

El clorhidrato de bupivacaína (Marcaína) es un anestésico local del tipo amida; su estructura es idéntica a la de la mepivacaína, excepto que un grupo butilo reemplaza al sustituyente metilo en el aminonitrógeno. Es un agente potente capaz de producir analgesia prolongada. Su acción tiene una duración media mayor que la tetracaína, pero la toxicidad de ambos compuestos es similar. El clorhidrato de bupivacaína se vende en soluciones para inyección con epinefrina o sin ella.
El clorhidrato de cloroprocaina es un derivado halogenado de la procaína, cuyas propiedades farmacológicas comparte casi por completo. Su potencia anestésica es por lo menos el doble de la procaína y su toxicidad es menor debido a su metabolismo más rápido. Recientemente se ha presentado la cuestión sobre la posibilidad de toxicidad neurológica por el uso de cloroprocaína.
El clorhidrato de dibucaína (cincocaína, nupercaína) es un derivado de la quinolina. Es uno de los anestésicos locales de uso común más potentes, tóxicos y de acción más duradera. Es 15 veces mas potente y tóxico que la procaína y su acción anestésica dura más o menos el triple. El clorhidrato de dibucaína se utiliza poco en inyección.
El clorhidrato de etidocaína (Duranest) es un derivado de la lidocaína de acción prolongada. El tiempo necesario para inducir anestesia con la etidocaína es similar al de la lidocaína, pero su acción analgésica dura el doble o triple del tiempo. No se utiliza para anestesia raquídea pero es útil para la epidural y toda clase de anestesia regional y por infiltración.
El clorhidrato de mepivacaína (carbocaína) es un anestésico local de tipo amida. Sus propiedades farmacológicas son bastante semejantes a las de la licocaína, a la que se asemeja químicamente. Su acción tiene una iniciación más rápida y es algo mas prolongada que la de la lidocaína. Se ha empleado para todas clases de anestesia por infiltración y bloqueo nervioso regional así como para la anestesia espinal.
El clorhidrato de prilocaína (citanest) es un anestésico local de tipo amida. Sus propiedades farmacológicas se parecen a las de la lidocaína. La iniciación y duración de su acción son mas largas que las de ésta última. Puede producir somnolencia. Un efecto secundario tóxico exclusivo es la metahemoglobinemia y su uso está restringido por esta razón. Se ha aplicado para toda clase de anestesia por infiltración y bloqueo nervioso regional y anestesia espinal.
El clorhidrato de tetracaína (pantocaína) es un derivado del ácido paraaminobenzoico. Es unas 10 veces más tóxico y activo que la procaína en inyección intravenosa. Para la anestesia ectópica del ojo se usa una solución o un ungüento al 0,5%. Para las membranas de la nariz y de la garganta, una solución al 2%. Para la anestesia espinal, una dosis total de 5 a 20 mgr. es suficiente. La tetracaína se ha empleado bastante para la anestesia caudal continua, pero la iniciación de su acción en este sitio es muy lenta. Los efectos son mas duraderos que los de la procaína.

Anestésicos locales de uso exclusivo en oftalmología

Aunque algunos de los agentes citados hasta ahora pueden usarse en los ojos, los siguientes anestésicos locales se limitan en gran parte a la producción de anestesia corneal. Su principal ventaja con respecto a su prototipo, la cocaína, es que producen poca o ninguna midriasis ni lesiones de la córnea.
El clorhidrato de benoxinato es un ester del ácido benzoico relacionado con la procaína. Una sola instilación de una o dos gotas de solución al 0,4% produce en 60 segundos un grado de anestesia suficiente para permitir la tonometría de Schiötz.
El clorhidrato de proparacaína (alcaína, oftaína) es un éster de benzoato, pero químicamente diferente a la procaína, el benoxinato y la tetracaína. Esta diferencia de estructura química puede explicar la falta de sensibilización cruzada entre la proparacaína y otros anestésicos locales. Es aproximadamente tan potente como la tetracaína. A diferencia de algunos anestésicos tópicos, el clorhidrato de proparacaína produce poca irritación inicial o ninguna.

Anestésicos locales para anestesiar membranas mucosas y piel
Algunos anestésicos son demasiado irritantes o demasiado ineficaces para aplicarlos al ojo, pero son útiles como anestésicos tópicos en la piel y en las mucosas. Estos preparados son eficaces para el alivio sintomático del prurito anal y genital, el envenenamiento con hiedra y muchas otras dermatosis agudas y crónicas.
El sulfato de ciclometicaína (surfacaína) actúa sobre la piel dañada o enferma y sobre la mucosa del recto y del aparato genitourinario, pero es relativamente ineficaz en las mucosas de la boca, nariz, los bronquios y los ojos.
El clorhidrato de diclonina (dyclone) tiene una acción de iniciación rápida y un efecto de duración comparable al de la procaína. Se absorbe por piel y mucosas. El compuesto se usa en solución al 0,5 a 1% para anestesia tópica en O.R.L. y para anestesia anogenita.
El clorhidrato de hexicaína (cyclaína) se utilizó para anestesia por infiltración, espinal, tópica y por bloqueo nervioso. Tiene una potencia aproximadamente el doble al de la procaína.
El clorhidrato de pramoxina (tronothane) es un anestésico superficial que no pertenece al tipo éster de benzoato. Su estructura química peculiar minimiza probablemente el peligro de reacciones de sensibilidad cruzada en pacientes alérgicos a otros anestésicos locales. La pramoxina produce anestesia superficial satisfactoria y se tolera razonablemente bien en piel y mucosas. Es demasiado irritante para uso en ojos o en nariz.

Anestésicos poco solubles

Algunos anestésicos locales son pocos solubles en agua y por consiguiente se absorben demasiado lentamente para ser tóxicos. Pueden aplicarse directamente a heridas y superficies ulceradas donde permanecen localizados por mucho tiempo, lo que explica su sostenida acción anestésica. Químicamente son ésteres del ácido paraaminobenzoico que carecen del grupo amino terciario o secundario terminal que poseen los anestésicos locales mencionados. Los miembros más importantes de la serie son: benzocaína (aminobenzoato de etiolo. Anesthesin) Y el butambenpicrato (aminobenzoato de butilo.) Butesin Picrato. La benzocaína tiene una estructura química idéntica a la procaína, excepto que le falta el grupo dietilamino terminal. Pueden aplicarse en polvo diluido o no con talco estéril. Son solubles en aceite y pueden incorporarse a soluciones oleosas, ungüentos y supositorios.
Algunas sales del grupo amino terciario de los anestésicos locales son muy insolubles. Por Ej. El yodhidrato de tetracaína puede producir anestesia de 45 horas de duración si se espolvorea en una herida quirúrgica (Cherney, 1963)

Tetrodotoxina y saxitoxina. Estas toxinas son dos de los venenos conocidos más potentes y su dosis letal mínima en el ratón, para ambos, de unos 8 microgramos por kilo. Ambas toxinas son responsables de brotes de envenenamiento fatales en el ser humano.La tetrodotoxina se encuentra en las gónadas y otros tejidos de algunos peces del orden Tedraodontiformes (al que pertenecen el pez japonés fugu) También en la piel de algunos renacuajos de la familia Salamandridae y de la rana costarricense Atelopus. La saxitoxina y posiblemente otras toxinas afines son elaboradas por los dinoflagelados. Gonyaulax catenella y Gonyaulax tamerensis y se conservan en los tejidos de los cangrejos y otros crustáceos que se alimentan de estos microorganismos. En condiciones apropiadas de temperatura y luz el Gonyaulax puede multiplicarse tan rápidamente que colorea el océano de donde proviene el término marea roja. Los crustáceos que se alimentan de Gonyaulax en ese momento se hacen sumamente tóxicos para el hombre y son responsables de los brotes periódicos de envenenamiento paralítico por crustáceos. (Kao, 1972, Ritchie, 1980)

Aunque algunas toxinas son químicamente diferentes entre sí su mecanismo de acción parece ser idéntico. Ambas toxinas en concentraciones nanomolares, bloquean específicamente los canales de sodio en las membranas de las células excitables. En consecuencia, las corrientes de sodio se inhiben y el potencial de acción se bloquea. El bloqueo de los nervios vasomotores, junto con una relajación del músculo liso vascular, parecen ser responsables de la hipotensión característica del envenenamiento con tetrodotoxina.
Ambas toxinas producen la muerte por parálisis de los músculos respiratorios. El tratamiento de casos severos de envenenamiento requiere, pues, ventilación artificial. El lavaje gástrico inicial y la terapia de apoyo de la presión arterial, también están indicados. Si el paciente sobrevive al envenenamiento paralítico con crustáceos durante 24 horas, el pronóstico es bueno.
Además de las consideraciones toxicológicas, hay dos razones más para el interés actual en estas toxinas. Primero, como las mismas son mucho más especificas y potentes que los anestésicos locales descritos antes, pueden servir de prototipos para nuevas clases químicas de anestésicos locales. En realidad, en experimentos con animales una combinación de saxitoxina y un anestésico local produce un bloqueo nervioso mas duradero que cada agente por si solo (Adams y col, 1976). Segundo, son importantes en el análisis de base molecular del potencial de acción. Los experimentos con toxinas marcadas radiactivas se han usado para determinar la densidad de los canales de sodio en diversos nervios.


 
   
 
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