Anestesia Regional

Historia
En 1851, Pravaz inventa la jeringa hipodérmica. Hasta esa fecha los mejores médicos no habían podido aplicar medicamentos al interior de los tejidos o por vía intravenosa. En 1884, Kolle demuestra que el ojo puede anestesiarse instilando cocaína en él. En 1855 el famoso cirujano Halstead demuestra ( en una tienda de campaña cerca de donde está hoy el Hospital Bellevue en New York ) que la inyección de cocaína diluida alrededor de los troncos nerviosos suprimía completamente el dolor y otras sensaciones procedentes de la zona inervada. En 1904, el químico Einhorn, sintetizó la procaína, éster formado por la combinación del ácido paraaminobenzoico con dietilamino-etanol. Este anestésico es quizás el más usado y uno de los más eficaces. La historia de la anestesia local y regional es únicamente la evolución y desarrollo de estos descubrimientos.

Más información: Anestésicos Locales

Farmacología General de los Anestésicos Locales
Cocaína
Lidocaína
Procaína
Otros Anestésicos Locales sintéticos
Usos clínicos de los Anestésicos Locales
Procaína Intravenosa
Anestesia Regional
Raquianestesia
Anestesia Epidural
Anestesia Caudal
Clorhidrato de Procaína
Complicaciones de la Anestesia Epidural
Bibliografía

 

Modalidades de la anestesia regional
Hay cuatro tipos de anestesia regional:

1.Infiltración ( llamada local) Se realiza a lo largo de la línea de incisión quirúrgica.
2.Bloqueo de campo. Consiste en inyectar la sustancia anestésica en solución diluida alrededor del campo operatorio.
3.Bloqueo de nervio. Podría llamarse también bloqueo de tronco o de conducción. Consiste en instilar anestésico alrededor de un nervio bloqueando así los impulsos nerviosos.
4.Anestesia superficial. Es la aplicación de sustancia anestésica en la superficie sobre la cual se va a operar: por ejemplo, solución de cocaína en las mucosas del oído, ojo, nariz, boca o uretra.

Principios que rigen la anestesia regional
Hay varios puntos que deben ser tenidos en cuenta para llevar a cabo una buena anestesia regional.

1.Debe obtenerse la confianza y colaboración del paciente pues sin ellas el éxito será escaso, y explicarle lo que se va a realizar para disminuir el temor.
2.La buena infiltración de la piel debe ser fundamental. Para lograrla debe colocarse la aguja hipodérmica correctamente dentro de la dermis. Penetrando en ella con el bisel hacia abajo. La inyección de la solución debe producir, entonces hinchazón circunscrita de la piel. Esta tiene dos finalidades: a) más grande y b) descubrir si hay hipersensibilidad para el anestésico. Cuando existe se forman infiltraciones alrededor de la zona anestesiada y se desarrolla una aureola roja y amplia.
3.Deben utilizarse como puntos de referencia para la inserción de las agujas las eminencias óseas. Los pliegues cutáneos son incorrectos para ello.
4.La aguja debe sujetarse de modo adecuado entre el pulgar y el dedo medio utilizando el índice para dirigirla. Cuando ya esté insertada no debe modificarse su dirección a menos de que se extraiga hasta la superficie de la piel para rectificarla.
5.Debe observarse en el momento de insertar la aguja si se producen parestesias. Cuando éstas son intensas se ha tocado un tronco nervioso o nervio importante.
6.Debe unirse la jeringa a la aguja sin movilizarla, aspirar luego para cerciorarse de que no ha penetrado en un vaso sanguíneo. Si esto ocurre, se extraerá ligeramente o se insertará de nuevo.
7.Es importante la medicación que precede a la anestesia regional. La utilización de barbitúricos tiene mucha importancia porque disminuye la toxicidad de los anestésicos locales y contrarrestan parte de los efectos secundarios. Tatum ha demostrado que elevan al triple o cuádruple el umbral de la dosis letal mínima de cocaína. Cuando se utiliza un barbitúrico puede administrarse de 20 a 25 % más procaína u otro anestésico local. Actúa principalmente disminuyendo la acción convulsivante de la procaína sobre la corteza cerebral. De los barbitúricos útiles probablemente ocupa el primer lugar el amital sódico seguido por el fenobarbital, el pentobarbital y el secobarbital.

Fisiología de la acción de los anestésicos locales
En las diversas fibras nerviosas el potencial de acción desaparece según el tipo y tamaño de cada una: primero en las pequeñas fibras amielínicas, luego en las pequeñas mielínicas y por último en las mielínicas grandes. Como el dolor es conducido por las fibras amielínicas pequeñas, ésta es la primera sensación que desaparece. La segunda es la térmica y por último la discriminación táctil y otras sensaciones epicríticas.

Efectos sobre los nervios. La conducción a través de la zona anestesiada disminuye o queda suprimida. Hay disminución o abolición del potencial de acción en ésta y aumento de iones potásicos en la superficie del nervio. Ello produce disminución de la permeabilidad y de la actividad. También disminuye la salida del anhídrido carbónico y la producción de amoniaco.
Potenciación de la acción. La adrenalina en solución diluida al provocar vasoconstricción dificulta la absorción y prolonga la acción de los anestésicos locales. Debe estar bastante diluida: la adicción de 0.4 cc de solución de adrenalina al (1:1000) a 200 cc de solución de procaína al (0.5%). A 100 cc de una solución al 1% o a 50 cc de solución al 2%, produce buenos resultados. De este modo se consiguen diluciones de adrenalina de 1/500.000, 1/250.000 y 1/100.000 respectivamente, que producen vasoconstricción máxima. La adición de adrenalina a las soluciones anestésicas es el método más utilizado para aumentar su potencia, pero debe recordarse, que también aumenta la toxicidad. Se ha demostrado que añadiendo adrenalina a soluciones de procaína la toxicidad del anestésico se triplica.
Pueden producirse reacciones tóxicas por la adrenalina. Es importante ceñirse estrictamente a las diluciones recomendadas. El método poco exacto de añadir “unas notas” es peligroso y debe ser reemplazado por la determinación cuidadosa (con jeringa) de la cantidad necesaria. Las reacciones que puede producir la adrenalina son: ansiedad, palpitaciones, taquicardia y aumento de la presión sanguínea. El cuadro puede progresar hasta el edema pulmonar y la fibrilación ventricular.
Las soluciones alcalinas aumentan la potencia de los anestésicos locales 6 a 7 veces. El ión potasio también, pero el dolor y el edema que aparecen después de su uso lo contraindican. Las proteínas también aumentan la actividad de los anestésicos locales, al igual que ciertas purinas (como la cafeína y la teobromina). Los colorantes del tipo azul de metileno aumentan la actividad de la procaína igual que el ácido acetilsalicilico pero con producción de dolor postanestésico.
Se ha demostrado que el propilenglicol es vehículo útil y prolonga la anestesia al retrasar la absorción.

Toxicología
Las reacciones a las sustancia empleadas en anestésia regional son muy frecuentes. Muchas son ligeras y limitadas pero puede llegar a producirse la muerte. La mayoría de las veces las reacciones leves no son tomadas en cuenta o se consideran de poca trascendencia. Esta actitud es peligrosa. Las reacciones ligeras deben considerarse como avisos, respuestas desfavorables evidentes que pueden ser precursoras de otras más graves susceptibles de poner en peligro la vida del paciente. Por ejemplo, el estudio cuidadoso de las reacciones observadas después del uso local de pantocaína demostró 2% de reacciones, la mitad fueron agudas.
Al considerar las reacciones tóxicas debe subrayarse que dependen casi por completo de absorción de la droga por la corriente sanguínea. Calificar las reacciones indeseables como idiosincrasia o hipersensibilidad es error peligroso.
La toxicidad es directamente proporcional a la concentración de la sustancia en la sangre y ésta a su vez está relacionada con la proporción entre la cantidad de droga que se absorbe y la que se destruye.
Puede admitirse que los factores que influyen en la toxicidad son técnicos o clínicos.

FACTORES TÉCNICOS
1.Tipo de sustancia
2.Concentración
3.Peso total de la sustancia
4. Velocidad de inyección
5.Habilidad del anestesista

FACTORES CLÍNICOS
1.Estado del paciente
2.Tipo de intervención

Factores técnicos que modifican la toxicidad
Las sustancias anestésicas locales son diferentes en potencia y en toxicidad. En general las dos varían paralelamente. En consecuencia, al aumentar la primera, lo hace también la segunda. La relación entre ambas proporcionan al farmacólogo el índice anestésico. Ésta es una medida de seguridad. Para establecer comparaciones se toma como patrón la procaína y se le atribuye toxicidad de valor 1. Con éste criterio la piperocaína es tres veces más tóxica, la cocaínacuatro, la tetracaína de doce a veinte y la divocaína veinte.
La concentración del anestésico varía según la técnica empleada. Para bloquear un tronco nervioso grande se requiere de mayor concentración. También el bloqueo de nervios motores requiere solución más concentrada. Por el contrario, las fibras que conducen la sensibilidad pueden bloquearse con solución diez veces más diluida. Sean las que sean las necesidades, debe emplearse la solución más débil que permita lograr el efecto deseado. Para anestesia de infiltración suele utilizarse procaína en concentración de 0.5 a 2 %. Al 1% para bloqueo de campo y de 1.5 a 2% para bloqueo de conducción. La toxicidad aumenta en proporción geométrica de la concentración, no en proporción aritmética. Así por ejemplo 120 cc conteniendo procaína al 1% mataran a la rata en 20 minutos mientras que 40 cc al 2% producirán el mismo efecto letal. Es decir que en solución débil son mortales 1.2 grs de procaína, mientras que solo 0.8 del mismo anestésico matan en forma concentrada.

Factores clínicos que modifican la toxicidad
La fiebre por ejemplo aumenta la absorción. La debilidad, el shock, la inanición, la edad avanzada, el metabolismo bajo y la carencia de vitamina C, tienden a disminuir la capacidad de tolerar los anestésicos locales. Richards recomienda que a todos los pacientes debilitados que vayan a recibir anestesia local se les administre glucosa con ácido ascórbico en gota a gota endovenoso.

Clasificación de las reacciones tóxicas
Se basa en los trastornos producidos por la sustancia anestésica. La manifestación o síntoma predominante será destacado para facilitar el diagnostico. En general, fundándose en estudios farmacológicos, se admite que en toda reacción hay estimulación inicial seguida de depresión. Sin embargo, la estimulación pueden predominar y persistir.
La siguiente clasificación es la de Sadove y colaboradores modificada:

SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
1. Estimulación
  a. Corteza cerebral - convulsiones
    b. Bulbar – centros vagales, aumento de la actividad respiratoria o cardiovascular, con actividad eventual del centro del vómito
  2. Depresión
    a. Corteza cerebral- perdida de conocimiento y anestesia
    b. Bulbar
    vasomotor – sincope
respiratorio
       
EFECTOS PERIFÉRICOS
  1.
  2. Cardiovascular – (sincope)
    a.Cardio – bradicardia (procaína)
    Taquicardia (cocaína)
    b.Vascular – vasodilatación
       
RESPUESTAS ALERGICAS
  1.Cutáneas
  2.Respiratorias
       
REACCIONES DIVERSAS
  1.Psicógenas
  2.Otras drogas – vasopresoras
 

Diagnostico y tratamiento
La clasificación anterior es útil para exponer las diferentes manifestaciones de la toxicidad a los fines prácticos de diagnostico y tratamiento se exponen a continuación cuatro entidades bien definidas:

1. Estimulación del sistema nervioso central. Por su intensidad puede dividirse en tres grados. En la forma ligera el paciente se encuentra como embriagado: hablador, belicoso, nada razonable; puede sentirse también mareado y con frecuencia sus movimientos son incoherentes. Congestión de cara, presión sanguínea suele ser alta, con pulso rápido. Si la estimulación es moderada: inquietud, cefaleas, visión turbia, nauseas, vómitos suelen ser frecuentes. Tics musculares, presión sanguínea permanece elevada, pulso suele ser lento, lleno y saltón. Esto parece depender de hipoxia y estimulación bulbar.
En las forma graves el paciente tiene todos los signos anteriores, pero los tics musculares aumentan hasta convertirse en convulsiones francas, asfixia y muerte. La aparición de las convulsiones puede ser tan rápida que los otros rasgos prodromicos falten o pasen inadvertidos.
El tratamiento de la estimulación del sistema nervioso central está destinado a detener las convulsiones y suministrar oxigeno abundante para combatir la asfixia. Durante las convulsiones los músculos respiratorios no pueden cumplir su misión. Con urgencia poner en práctica:
a)administración de triopetal sodico (pentotal) por via intravenosa
b)intubación endotraqueal del paciente
c)respiración artificial

2.Depresión del sistema nervioso central. Esta suele ser de tipo descendente, empezando por los centros corticales y llegando progresivamente al bulbo. Los síntomas son: somnolencia, analgesia, falta de reacción y perdida del conocimiento. Relajación muscular, palidez de piel. Todo esto coincide con descenso de la presión sanguínea y pulso débil, filiforme y rápido. La respiración se hace superficial, lenta, produciéndose la muerte por hipotensión persistente e insuficiencia respiratoria.
A veces parece predominar la depresión de los centros bulbares sin alteraciones notables en el sensorio. En estas circunstancias casi inmediatamente hay insuficiencia respiratoria seguida de cerca por colapso vasomotor de origen central.
El tratamiento de la depresión central está destinado a sostener las funciones vitales. Esto se logra administrando oxigeno y vasopresores. La administración de oxigeno deberá iniciarse inmediatamente, administrando sueros y vasopresores por vía intravenosa en especial los que poseen acción central, principalmente efedrina.

3.Colapso cardiovascular periférico. (sincope) El colapso ocasionado por la acción periférica de la procaína puede producirse por acción directa del anestésico local sobre el corazón. En éste caso disminuye la irritabilidad del miocardio y es frecuente observar pronto bradicardia. El gasto cardiaco disminuye y esta situación puede progresar hasta el paro del corazón. En el caso de la cocaína es frecuente la taquicardia ventricular, generalmente seguida de fibrilación.
El colapso periférico también puede producirse por acción de la procaína sobre la red vascular puesto que es un potente vasodilatador.
El tratamiento está destinado a sostener el sistema de oxigenación del organismo.

4.Reacciones alérgicas. Son consideradas como tales las que se producen por sensibilización inmunológica. Ésta reactividad alterada generalmente se manifiesta por trastornos cutáneos o de las mucosas, dificultades respiratorias y anafilaxia. Entre las primeras están la urticaria, los exantemas y el edema angioneurótico. Entre las segundas, el broncoespasmo, la diseña y el estado asmático, a menudo acompañados de shock anafiláctico. Los casos publicados de muerte atribuida a idiosincrasias con toda probabilidad son producidas por dosificación excesiva. El término hipersensibilidad se utiliza para designar reacciones típicas producidas con dosis mínimas.
El tratamiento de los estados alérgicos gira alrededor de la adrenalina y la administración de antihistamínicos. El benadryl es antihistamínico parenteral eficaz. La dosis es de 10 a 50 mg en solución al 1%. La aminofilina tiene cierta utilidad.


 
   
 
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